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¿Papi…qué significa ser pobre?…..

¿En serio creéis que nos alimentamos solo de "likes"?

¿En serio creéis que nos alimentamos solo de “likes”?

¿Papi qué significa ser pobre?….esa es la pregunta que acompaña a una fotografía tipo “da al me gusta” junto con una historia que pretende hacernos reflexionar, que ya lleva un tiempo circulando por las redes sociales y que personalmente me tiene un poco harta ya.
Tal y como están las cosas hoy en día, tratar el tema de la pobreza desde la filosofía de la “New Age” queda genial cuando el que la ha creado o le está dando circulación tiene sus necesidades básicas cubiertas y lo más importante, sus hijos también.
La pregunta y foto que comento no tiene desperdicio. Un padre rico que lleva a su hijo a pasar unos días con una familia pobre y que cuando la experiencia finaliza, el niño se permite dar una lección al padre numerando lo “bien” que vive la familia con la que ha estado comparada con la suya. Y como no, después viene la reflexión de que cada vez somos más pobres de espíritu porque solo nos interesa tener y no ser.
Igual hay más de dos clases de pobreza, pero yo solo conozco dos: la económica y la de espíritu. Y dentro de la pobreza económica también hay grados, desde el que es pobre de solemnidad que no tiene donde dormir y todas sus pertenencias entran en dos bolsas de plástico, o el que ha perdido todo pero aún tiene padres, hijos o abuelos que puedan darle cobijo y de comer, y el que pueda tener su casa pero termina en las puertas de algún comedor social para llenar el estómago. Así que personalmente creo que hoy por hoy para poder subsistir en la sociedad que tenemos se necesita ser rico económicamente, porque si solo se es de espíritu no se va a ninguna parte. Y no hablo de que en cada dormitorio haya un ordenador o tv. Tampoco de que cada miembro de la familia disponga de un móvil o una tablet o cosas parecidas. Hablo del día a día.
Yo recuerdo escenas como las que relata el protagonista para hacerle ver a su padre que los verdaderamente ricos son las familias pobres. Mis abuelos cocinaban con leña, tenían un pozo de donde sacaban el agua, lavaban la ropa en la acequia porque no había agua corriente, criaban a sus animales porque no tenían dinero para comprar carne y se alumbraban con velas porque en todos los dormitorios no había luz…eran afortunados. Tenían para comer. Pero según mi madre, muchos de sus vecinos no. Y de nada servía tener cuatro perros, porque daba igual, pasaban tanta o más hambre que sus dueños, amén de que no eran sus dueños, cualquier perro vagabundo podía acercarse a cualquier casa y quedarse en ella. ¿Por qué? Porque antes los animales comían de las sobras de la familia. Ahora comen a la carta. Y hay que llevarlos al veterinario más veces de las que pueda ir al médico cualquier miembro de la familia. Que no digo yo que esto esté mal….pero ojo, no todo el mundo puede hacerse cargo económicamente de un perro, porque sencillamente no se puede.
Ser pobre no es alumbrarse con las estrellas, tener cuatro perros, cocinar con leña, tener como melodía el canto de los pájaros en lugar de un equipo de música o sembrar la comida en lugar de comprarla….¿Es que hemos perdido el norte? Me parece de una desfachatez tremenda hacerle creer a la gente que más vale ser pobre económicamente que ser pobre de espíritu.
Ser pobre de lo primero te llevará a ser pobre de lo segundo irremediablemente. No conozco a nadie que se ponga a buscar la espiritualidad con el estómago vacío, o cuando está a punto de ser desahuciado, o cuando no tiene nada que poner en la mesa o cuando le está manteniendo sus padres o abuelos. Cuando acuesta a sus hijos sin cenar, cuando les pone excusas para no ir al supermercado con ellos, porque no puede comprarles la mitad de las cosas que sus hijos, como niños, desean comer. Ser pobre es pasar frío en invierno porque no tienes para encender la calefacción o calor en verano por lo mismo: la factura de la luz. Y ojo, que todo no es comer ni pagar facturas eléctricas o del agua…es también no poder pagar la comunidad del edificio donde se vive, el impuesto de circulación, el del catastro o la itv del coche y encima que los avisos lleguen acompañados con amenaza de multa si no se abonan. Ser pobre es no tener ni para comprar compresas o crema de dientes. Ser pobre económicamente te aisla socialmente, no puedes salir a relacionarte porque ese euro que te cuesta un café son dos barras de pan, así que ni hablar de ir al cine o de conciertos…ser pobre económicamente es un asco…ser pobre de espíritu no, y que me perdonen todos los de ideales espirituales, energéticos o cósmicos si con esto hiero sus sensibilidades. Y mira qué curioso…no conozco a ningún escritor, dirigente espiritual y demás personajes de esos mundos que no tengan muy bien cubiertas sus necesidades básicas.
Ningún Maestro que se precie jugará con lo de ser pobre espiritualmente si sabe que la persona que tiene en frente está pasando problemas económicos, y no le hablará de karma o actitud frente a sus problemas económicos y demás sandeces para hacer frente a su pobreza. Le alentará y ayudará a encontrar un trabajo para que sus necesidades más importantes estén cubiertas y que una vez todos sus problemas estén solucionados elija si desea uno o tres perros, dormir bajo las estrellas o bajo un techo, cocinar a leña o gas…que por cierto, hacer esto tampoco garantiza que se sea rico espiritualmente.

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga

“a la escucha”…..

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Ayer tuvimos la primera actividad de meditación budista de las muchas que espero y deseo que puedan seguir realizándose.
Me cuesta trabajo todavía “empalabrar” mis sensaciones y lo que me aportó la clase. Sé que cada uno de los asistentes sacamos algo en concreto al igual que puede que también haya alguien que no sacara nada, bien porque sus conocimientos sean más amplios o porque quizás no era su momento para lo que allí se expuso. Pero no es mi intención entrar en lo que los demás asistentes pudieron sentir, sino en lo que yo pude recoger de la sesión.
Se comenzó con una meditación, seguida de unas enseñanzas que la maestra fue exponiendo sobre el budismo Kadampa, que trataban en esta primera sesión sobre lo maravillosa que es la vida humana, la suerte que tenemos de estar vivos y de lo que hacemos con nuestra vida. Durante su charla, mi mente comenzó a divagar y a sacar conclusiones antes de permitir que la exposición de la maestra terminara. Y es que claro, con esto de que ya llevo muchos años en esto del yoga, cursos de todo tipo y talleres de no sé cuantos más, lo que ella iba exponiendo me parecía como muy “ligth”, que yo todo eso ya lo sabía y lo que es más, que lo tenía superado.
Cuando Elisa, la maestra budista, terminó su charla, nos pidió comentar sus enseñanzas, y cosa que siempre ocurre, por miedo al ridículo nadie dijo nada, a lo que Elisa sugirió que nos reuniéramos en pequeños grupos para poder comentar entre nosotros. En mi grupo y contándome, éramos cinco mujeres y un chico, José Luis, y claro, nosotras tomamos la palabra. Una de nosotras expresó que había ido a meditar, no a convertirse al budismo, otra que lo que se expuso ya lo hacía día a día, otra estaba de acuerdo con lo que dijo la maestra y que en su día a día, aunque intentaba aplicarlo, en muchos momentos se olvidaba, y luego yo…”la más sabia”, dije que todo lo que se había expuesto era como muy básico, como de parvulario. Y me quedé tan a gusto. Después de dar mi sabia opinión, las intervenciones entre nosotras se solapaban como los debates sobre economía de cualquier televisión, y observando que José Luis no había abierto la boca, le pregunté qué opinaba él. Nos miró a todas y respondió: “Que habláis demasiado”. Y se hizo el silencio.
No recuerdo que siguió comentando, porque ya no le escuché. En mi interior, se hizo el silencio para poder dar paso a lo que tenía que aprender. Es tan simple que se me hubiera escapado de no ser por la respuesta de Jose Luis. Ese “habláis demasiado” acalló mi mente creando un punto de inflexión. Cuando llevamos años en un trabajo y se nos da bien, nos olvidamos que podemos seguir aprendiendo aún de las cosas más simples, porque aún por muy sencillas que parezcan siempre habrá algo que nos enriquecerá. No siempre se aprende en los grandes cursos de los que no conocemos nada. Damos tan por sentado y seguras cosas que vamos aprendiendo en nuestra vida, que personalmente, me olvido de aplicarlas.
Con esa sencilla respuesta de José Luis, me percaté, de que prácticamente no había escuchado nada de lo que Elisa nos enseñó en clase, porque “todo eso ya lo sabía”. Así que en la próxima clase, estaré “a la escucha”, con todo eso que yo les pido a mis alumnos en clase de yoga, con respeto, atención e intención, porque la maestra se lo merece y porque yo lo necesito.
Como cita Yehuda Berg: “Antes de involucrarnos en la espiritualidad, podemos estar en completa negación de nuestra necesidad de cambiar. Entonces una vez que cambiamos, negamos completamente que necesitemos cambiar más. La batalla es continua. En el camino espiritual, si no te estás moviendo hacia adelante, entonces te estás moviendo hacia atrás.”

Gracias José Luis Gomariz, porque de alguien que apareció por primera vez en mi vida he podido sacar una gran enseñanza de esta experiencia.

María José Rodríguez Pujante….sigo aprendiendo.

EK ONG KAR SAT GUR PRASAD (SIRI MANTRA)


Ek ong kar sat gur prasaad,
Sat gur prasaad ek ong kar.

Dios y nosotros somos uno.
Yo sé esto por la gracia del verdadero Gurú.
Yo sé esto por la gracia del verdadero Gurú.
Que dios y nosotros somos uno.

Este mantra en un gatka shabd: aquel que invierte la mente.
Es la esencia del Siri Guru. Si el mantra se canta tan solo 5 veces detendrá a la mente. El Siri Guru se asentará en tu corazón. Puede parar cualquier cosa negativa. Es tan fuerte que puede elevar al ser más allá de la dualidad y establecer el flujo del espíritu. Este mantra hace a la mente tan poderosa que elimina todos los obstáculos. Sus efectos positivos suceden rápido y duran mucho tiempo.
Necesita ser cantado con reverencia, en un lugar adecuado. Este mantra le dará una gran intuición al practicante. Después de cantar este mantra, cualquier cosa que digas se amplificará y creará con gran fuerza. Así que ten una proyección positiva. Normalmente cuando cantamos mantras de manera correcta, nos beneficiamos de su energía.
EK ONG KAR, SAT GUR PRASAD, SAT GUR PRASAD, EK ONG KAR.
Es un mantra mágico, llamado así por su poder y espiritualidad. Significa “Hay un Creador, una Verdad revelada a través de la gracia del Gurú.”

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga