Sat Dharma Singh Khalsa…..un encuentro inolvidable.


Sigue la búsqueda, aunque a veces me detenga unos días, unos meses, unos años…pero ya se encarga la vida, a veces dulcemente y otras no tanto, de recordarme que debo continuar. En esos descansos que me tomo muchas veces me olvido de cosas sentidas y vividas en los cursos  realizados. Sentimientos y sensaciones experimentados que me hacen conectar de nuevo con todo lo que me rodea, pero sobre todo conmigo misma.

Al principio de esta búqueda hace ya más de veinte años, me apuntaba a todo y todo me servía, aunque mi Maestro me dijera que no necesitaba hacer ciertas cosas, porque “eso” ya estaba dentro de mí y que solo tenía que “dejarlo” salir. Pero claro, ¡qué sabría mi maestro!….el tiempo y la distancia le dieron la razón. Los años transcurridos, las experiencias buenas y no tan buenas, el encuentro con Maestros y los que van de maestros, la energía invertida, el dinero gastado, el “abandonar” a la familia un fin de semana tras otro en esa incansable búsqueda, fueron asentando las inquietudes y reedireccionándolas hacia donde ahora mismo me encuentro. Un momento este de trabajo, esfuerzo y de creación de cosas nuevas que me hacen sentir otra vez en el camino gracias a personas que van apareciendo y a otras que he ido abandonando.

Y en este punto ha aparecido aguien especial ya no solo para mí, sino para aquellos que están conmigo en el camino del yoga y sin los que mi proyecto no tendría razón de ser: Mis alumnos. Es a ellos a quien quise ofrecerles un taller especial de un tipo de yoga que experimenté hace muchos años y del que guardo un recuerdo imborrable: el Yoga Kundalini, y como cuando lo que se hace de corazón sale fluido, el maestro que buscaba para realizar el taller, estaba más cercano a mí de lo que hubiera podido imaginar. Porque ya no me sirve cualquier “maestro” o profesor, valoro mi tiempo, mi energía y esfuerzo en muy alta medida, así como el de mis alumnos y busco no famosos de turno que hayan escrito un libro o aparecido en tal o cual programa, sino aquellos que sepan transmitir lo que sienten, que se emocionan con su trabajo, con lo que están enseñando, que viven y vibran con lo que dicen porque solo así es como siento que deben de ser las cosas. Y llegó él: Sat Dharma Singh Khalsa.

Tuvimos nuestro primer taller de Yoga Kundalini y el maestro se ocupó de que esa sesión fuera especial, cuidó los detalles, nos cuidó a nosotros. Logró que las mentes quedaran fuera y abriéramos los corazones, que fuéramos un grupo de almas allí reunidas sintiendo que no éramos “nosotros”, sino lo que realmente somos. Consiguió que cinco horas de taller se nos hicieran cortas, nos emocionó y nos hizo SENTIR, así con mayúsculas.

Lo siento por todos aquellos que por circunstancias personales, por miedo o dudas, no se decidieron a participar, porque sentir algo así, aunque solo sea una vez en la vida, deja huella y una hermosa cicatriz que particularmente no deseo ocultar. Desde aquí les invito a que busquen a este maestro y que cuando vuelva a darnos otro taller se acerquen a conocerle. Una inversión en sí mismos de la que puedo asegurar nunca se arrepentirán.

Aquellos que me conocen, saben que si algo no me gusta lo digo, no puedo ocultarlo porque cuando me preguntan mi cara no puede mentirles aunque me lo proponga, y que no sirvo para vender o comentar lo que no he sentido o me ha emocionado…y esto ha ocurrido, pero sé que su principal responsable ha sido la persona escogida para ello.

Recibe mi más profunda gratitud y la de todos los que estuvimos presentes en el encuentro Sat Dharma Singh Khalsa.

Sat Nam

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