Primer paso: Yamas

 

201044_457870477606099_1542770185_oDentro de la tradición más antigua, Yoga es la unión de lo humano con lo divino, o la unión del Ser con la persona humana, y ha de realizarse por la vía de la conciencia, y como decía el maestro Marcelli: ”… y como la conciencia es producto del conjunto de experiencias del alma, el Yoga desarrolla las facultades de la persona humana para que tenga experiencias finas y profundas, y con ellas poder nutrir el alma”.
El verdadero trabajo del Yoga, ha de darse entre el Gurú, un auténtico Maestro, que no un profesor, y el discípulo, pero cada vez que alguien alcanza éxito dentro del mundo del yoga, surge quien quiere participar de ese éxito y forma una escuela o línea de yoga con un Gurú al frente y sus discípulos, que le ponen un nombre al estilo de su Maestro y así parece que ha surgido un nuevo yoga, cuando lo que ha ocurrido es que ha surgido una nueva línea de hacer lo mismo.
Ya se habló en otros artículos de que no todos nos acercamos ni deseamos los mismos estilos de yoga, hay quien se acerca al yoga a través del Hatha yoga, o bien del Karma yoga, Gnani yoga o tal vez del Bakthi yoga, estos cuatro caminos que para que realmente sean bien aprovechados han de converger en el Raja Yoga.
Dentro de todas estas corrientes y estilos, el yoga permanece siempre fiel a sus constantes universales y sus leyes fueron compiladas por Patanjali en su obra Los yoga Sutras.
Los Yoga sutras, están metodizados en ocho etapas (Asthanga Yoga) y el seguimiento de estas etapas en nuestra práctica y día a día, nos llevan al Raja Yoga.
El primer paso sería el YAMA, y viene a ser la etapa de la purificación o limpieza, y contiene cinco apartados:
AHIMSA: no matar o violentar. En realidad no podemos vivir si matar, ya que nuestra alimentación es carnívora. Se trata de no matar si no es necesario, el acaparar alimentos sin medida es una forma de violencia hacia nuestro entorno y hacia nosotros mismos. No voy a entrar aquí en temas de alimentación, ya sabemos que debemos de ser cuidadosos con lo que entra en nuestro estómago, porque de lo que comemos obtenemos la energía con la que crecemos y evolucionamos. Yama nos dice que también hemos de purificar el alimento de nuestra mente, de forma que también hemos de ser cuidadosos con lo que entra en nosotros a través de nuestros ojos y oídos ya que la energía que obtenemos de los alimentos la complementamos con las impresiones que recibimos de nuestro ambiente, de nuestros sentimientos, afectos, impresiones… Lo vulgar, procaz, corriente, embota nuestra capacidad moral y es una forma de violencia hacia nosotros mismos.
Ahimsa tampoco es ser impasible ante las injusticias o no defender lo que haya que defender, sino de tener cuidado, observar como lo hacemos. Es el cuidado y respeto hacia todo, pero sobre todo hacia nosotros mismos.
SATYA: no mentir. Es imposible vivir sin mentir, pero hay muchos tipos de verdad, y la nuestra no tiene por qué ser la única. Debemos estar dispuestos a vivir nuestra verdad, pero también a respetar la de los otros y que no tiene por qué ser la nuestra. Pero la peor forma de mentir es la que nos hacemos a nosotros mismos, cuando nos ponemos todo tipo de excusas para mantenernos dentro de “nuestra zona de confort” y no permitir que nuestra alma o nuestra conciencia continúe evolucionando.
BRAHMACHARIA: celibato. Este paso es algo difícil de entender dentro de nuestra sociedad, y como sería bastante amplio de tratar, baste decir que se trata del control de nuestra sexualidad, de nuestra energía creadora. El trabajo de la sexualidad debe darse en un nivel físico, emocional y mental, tres aspectos, que junto con los tres de mi pareja suma seis (sex-dual= sexualidad) y esto se trabaja con una relación estable y continuada.
APARIGRAHA: La no codicia. No se trata de ser pobre por el hecho de no ser codiciosos, sino en utilizar aquello que nos es necesario para vivir, evitar lo superfluo. Vivimos en una época en la que hay cantidades ingentes de cualquier cosa, alimentos, ropas, automóviles, electrodomésticos….almacenamos por almacenar, por si acaso….una codicia que está arrasando con nuestros recursos. Aparigraha nos habla de utilizar lo que nos haga falta para sacar las experiencias necesarias para nuestro crecimiento y después dejarlas para que puedan ser utilizadas por otros.
ASTEYA: No robar. No robar ningún tipo de bien material, pero también inmaterial: tiempo, energía, etc. este tipo de robo es muy común en nuestros días. Personas que se acercan a nosotros a pedirnos ayuda, pero que realmente lo único que desean es hablar y hablar sobre su mismo problema constantemente. No desean solución, solo que se les atienda y escuche cada vez que ellos lo deseen, sin importarles si están ocupando nuestro tiempo. Siempre vendrán con las mismas historias, conversaciones, problemas… son los llamados “vampiros energéticos”. Nos roban el tiempo e incluso la energía. Cuando alguien así se acerca a nosotros lo mejor es prestarles atención solo una vez, si no desea solución, lo mejor es apartarnos y no dejarnos robar.
Hasta aquí el primero de los ocho pasos que nos propuso Patanjali para una mejor realización y vivencia del Yoga, continuaremos con más…..
María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga.

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