El camino fácil

cupcakes de caramelo relleno de crema de toffe

Es curioso esto de querer dar un cambio a nuestra vida. Muy pocos son los que están a gusto con su forma de vivir actual, bien por el trabajo, por su situación económica, de pareja o de vete a saber qué. Este malestar interno se puede soportar durante un tiempo sin que pase factura a nuestra estabilidad física, emocional o mental y para ir acallándolo vamos buscando alternativas que nos den un respiro a esa desazón. El problema es que cuando se trata de emociones internas no sabemos ni lo que en realidad deseamos ni dónde buscarlo, porque en el fondo lo que deseamos es que sea lo que sea que necesitemos, sea rápido y sin que nos pida demasiado por nuestra parte, es decir, por el camino fácil.
Me cuesta mucho entender porque aceptar lo acepto, que personas, sobre todo mujeres que apenas sobrepasan los cuarenta años vengan a preguntar por clases de yoga, cursos de crecimiento o cualquier otra actividad, porque necesitan “algo” que les ayude a dejar los ansiolíticos o antidepresivos que llevan tomando algunas de ellas, más de diez años y que a pesar de ello no logran encontrar la paz mental o emocional que tanto desean.
Si les hablo del yoga me dicen que “les pone nerviosas algo tan relajado”, cuando resulta que está dando botes en la silla. Si les comento meditación pues que “eso es imposible porque ellas no quieren pensar”, cuando se trata de acallar la mente. Si les hablo de pilates, me dicen que no es lo que buscan. Si les comento terapia de reiki, pues que ya la han hecho y no les ha servido de nada. Si les propongo hacer algo creativo como pintura, cocina, manualidades, ser parte de algún voluntariado o algo por el estilo para dar salida a su creatividad, pues “que no tienen tiempo para eso” o que no les gusta…..y las palabras “sí pero es que…” o “ya pero es que…”, son como un mantra en sus vidas que se repite una y otra vez. La vida de estas personas transcurre de un lugar a otro buscando algo que ni ellas mismas saben que es, pero más que nada, y esto no se les puede decir francamente, porque en realidad, no desean cambiar o no desean hacerlo con esfuerzo.  el taller
Lo que muchos de nosotros no parecemos entender es que todo aquello que tenga que ver con nuestros cambios y que nos proporcione algo de estabilidad mental, emocional y espiritual, va a requerir de un compromiso por nuestra parte, y no pequeño. Y de la palabra compromiso, huimos como de la peste. Se prefiere probar terapias distintas durante tiempo indeterminado aquí, allá o más allá; ahora hago esto y a los quince días aquello o con suerte, puede que estén un mes, pero sin ahondar en ninguna disciplina que requiera un trabajo personal, un detenerse a pensar qué están haciendo mal y dónde deben de cambiar, porque se busca lo mismo que con el medicamento: que sea la medicina la que me cure.
Pero tampoco tiene que ser necesario entrar en una de estas disciplinas orientales para calmar nuestras ansiedades y desazones. He podido comprobar cómo personas que se han decidido por aprender algo nuevo, han mejorado notablemente. Y como dije antes, puede ser la pintura, la música, la cocina, un idioma, voluntarias en alguna ONG o un curso de ganchillo, nunca se sabe por dónde podemos encontrar apaciguar nuestro ánimo. Se trata de encontrar ese algo en el que nuestra mente y emociones estén unidas, en el que nos involucremos tanto con ello que se nos pase el tiempo sin sentirlo.
El alma busca muchos caminos para expresarse: la mente, las emociones, los sentimientos… Se trata de encontrar algo que pueda crear un vínculo entre la mente y el corazón y cuando logremos eso, nuestras decisiones y comportamientos serán otros. Pero para ello se requiere como dije, del compromiso por nuestra parte y de un darnos tiempo; de cambiar nuestro discurso del “ya pero es que…”. En este camino se trata de Estar y Actuar, así, con mayúsculas.chef delice
El monitor o el profesor nos dará las herramientas y nosotros tendremos que hacer el trabajo sea el que sea, con paciencia y con CON-CIENCIA. Si ponemos conciencia, ponemos intención, atención, corazón y dará igual que sea yoga, taichí, pilates, meditación o macramé, lo importante es tomar la decisión del compromiso con nosotros mismos, con nuestra búsqueda y nuestra salud.
Me he permitido poner una fotografía de unos cup-cakes que realiza mi hija dando rienda suelta a su creatividad, así como el enlace de los productos naturales que utiliza para su realización. http://www.chefdelice.es
Para todas aquellas que deseen explorar su creatividad en este enlace encontraréis cursos preciosos que os pueden ayudar a lograrlo. http://www.carmennavarro.es
http://www.bycarmennavarro.blogspot.com 
Suerte en la búsqueda, de corazón.

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga

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