¿Yoga qué…?

 

Yoga acrobático, yoga sudando, yoga nudista, yoga urbano, yoga para embarazadas, yoga para niños, yoga para ancianos…qué forma de dispersar algo (que vaya por dios), lo que pretende es centrar y unir; pero es lo que tiene la mentalidad occidental, de nada nos sirve algo que ha funcionado miles de años: “nosotros lo cambiamos y lo hacemos diferente y mejor”, pero como suelo decir: esto solo es “enmarranar y enredar”. Yoga significa “unión” y nosotros nos empecinamos en dispersarlo con nombres y modalidades que nada tienen que ver con su auténtica filosofía y forma de entender el cuerpo, la mente y el espíritu. Podrá ser más relajado, con más estiramientos, con más respiraciones, con más movimiento o potencia, pero seguirá siendo yoga sin ningún otro adorno supérfluo. El yoga es el yoga, no más, y se va adaptando a las circunstancias de cada uno, de ahí que sea una disciplina universal y que haya sobrevivido a todas las modas de otras diferentes técnicas corporales que han ido surgiendo en el tiempo. Pero tal y como lo presentamos parece que son yogas diferentes y que nada tienen que ver unos con otros. El único yoga que debe de ser adaptado es el que se imparte para los niños, pero no porque sea diferente, sino porque la dinámica de las clases será distinta para captar la atención del menor y despertar su interés en la clase.
Por lo que no existe un yoga para embarazadas, otro para “mayores” y otro para niños, y por razones que no me apetece no voy hablar del acrobático, el nudista, etc., allá cada cual porque a fin de cuentas obtenemos aquello que vamos buscando.
Es una disciplina que ha sido y es practicada por hombres y mujeres por igual, y sus beneficios se van haciendo presentes en cada etapa de la vida. Nunca es tarde para practicar un poco de yoga y no se requiere de ser sumamente flexible (como muchos creen), pero es en las personas mayores en las que encuentro más reticencia a la hora de practicar esta disciplina, y como la calidad en la vejez nos la va a proporcionar una columna flexible y fuerza en las piernas, vaya algo para ellos.
Los expertos nos dicen que hay tres formas de envejecer: normal, patológica y con éxito. Nuestro objetivo tendría que ser la última, pero si ya es difícil envejecer normal, no digamos nada de hacerlo con éxito. La práctica del yoga es beneficiosa en la prevención y control de la salud común y de aquellos problemas emocionales vinculados con la edad. Nos ayuda aceptar los cambios que nos van ocurriendo y que no se tienen que volver una carga “por la edad”. No tenemos porqué hacerlos patológicos. El yoga nos permitirá aceptarlos de una forma más positiva e irá frenando, mejorando e incluso evitando algunas patologías, que nuestra sociedad nos ha vendido como algo que viene con la edad, pero aunque cueste creer uno puede morir “sano”, porque le ha llegado su momento, y no por enfermedades yatrogénicas o por dejadez de uno mismo.

Algunas posturas de yoga nos ayudarán a prevenir enfermedades del corazón y respiratorias; nos ayudarán a normalizar la presión arterial y el equilibrio del sistema nervioso y endocrino. El pranayama, o ejercicios respiratorios, nos ayudarán a prevenir el insomnio y erradicar ciertas enfermedades respiratorias y también digestivas. Otras nos ayudarán a mejorar nuestro equilibrio y dar más flexibilidad a la columna y fuerza a las piernas. Mejorar el equilibrio nos ayudará a prevenir y evitar caídas, que al llegar a edad avanzada pueden tener consecuencias indeseables.

Si usted quiere iniciarse en el yoga y piensa o siente que su condición física no es muy buena, o quizás le da miedo practicarlo porque se marea o no puede tumbarse en el suelo, lo primero y mejor que puede hacer es buscar a un buen profesional en la materia. No vale el que a usted se le coloque en un grupo normal de practicantes y que cuando haya una postura que no pueda realizar por un problema físico, el profesor no le recomiende una alternativa y le diga que se quede tumbado y relajado. Siempre hay posturas alternativas adecuadas a todos los problemas y que le podrán ayudar a mejorar su condición física, será la implicación del profesor con sus alumnos lo que le facilitará ir avanzando. Hay muchas maneras de hacer yoga, no se limite ni dejen que los demás lo hagan; recuerde que puede tener variaciones en cada ejercicio, no es necesario que lo haga como el resto de sus compañeros de clase, y de esa forma, poco a poco, su cuerpo irá despertando y recuperando aunque le cueste creerlo, parte de la flexibilidad y fuerza que ya había perdido.

Su práctica debe ser continuada, mejor todos los días, para mantener un cuerpo sano, flexible y ágil, así como una mente tranquila y calmada. Las posturas más apropiadas para los adultos mayores tienen su base en el Hatha Yoga, es un yoga con asanas acordes a la edad y salud del practicante.

El Yoga es una excelente opción para sentirnos mejor físicamente a cualquier edad, pero en especial cuando vamos entrando en una etapa de la vida en la que las condiciones físicas comienzan a perderse, y nuestra mente va perdiendo concentración y atención porque nos hemos creído que así ha de ser, o porque nunca hemos hecho nada por nosotros. No se crea nada de lo que le digan, ni tan siquiera lo que ha leído aquí. Ha de ser usted mismo quien lo compruebe y experimente.

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s