Yoga y alimentación

No es mi intención tratar aquí de las objeciones éticas al hecho de matar animales para alimentarse, por lo que no voy a entrar en ello, tan solo intento dar a conocer el porqué es mejor una alimentación sana y natural cuando nos adentramos en el mundo del yoga.
De acuerdo con el Bhagavad Gita, todo lo que existe está compuesto por tres energías: Satvas, Rajas y Tamas, siendo la primera la más sutil y la última la más densa. Todo lo que somos y lo que nos rodea está compuesto por una mezcla de estas energías aunque una predominará más que la otra y los alimentos que tomamos no son una excepción. La comida sátvica es la más pura, la más excitante es rajásica y la más impura y corrompida es tamásica.
La preferencia del hombre por uno de los tipos de comida mencionados va de acuerdo con la evolución de su mente. Las personas desarrolladas mental y espiritualmente prefieren el tipo de comida puro, sátvica que se dice aporta calma y pureza a la mente y es nutritiva para el cuerpo. Las mundanas prefieren la comida rajásica que despierta pasiones y conduce a un estado mental intranquilo. El hombre tamásico prefiere los alimentos más densos que son causa de desórdenes nerviosos, circulatorios y que debilita nuestro sistema inmune.
El cuerpo necesita comida con dos fines: como combustible y para reparar los tejidos del cuerpo y eso se logra ingiriendo proteínas, carbohidratos, grasas y minerales. Los frutos secos, guisantes, judías, quesos, derivados lácteos, etc., contienen proteínas de gran calidad. Patatas, trigo, avena, arroz, etc., son principalmente carbohidratos. Las grasas más asimilables las podemos encontrar en las comidas proteínicas y en los aceites vegetales, mientras que las frutas y verduras son la principal fuente de minerales orgánicos y vitaminas. Las frutas y verduras ayudan a mantener la alcalinidad de nuestra sangre de gran importancia para nuestra salud.
En su origen, toda la comida es producida por el reino vegetal, que absorbe y almacena la energía del sol, mientras que la energía contenida en la carne es el stock que no ha sido utilizado por el animal. Cuando un animal come la carne de otro está comiendo alimentos vegetales de segunda mano, ya que la comida vegetal es la fuente original de toda la energía animal. Al hombre le ocurre lo mismo, casi toda la carne que utiliza proviene de animales que viven de las plantas, pero al ingerir esta carne adquiere energía vegetal de segunda mano ya que procede de los animales que viven de las plantas.
Muchos son los estudios realizados sobre los beneficios de una alimentación natural y de que muchas de las enfermedades que se padecen actualmente derivan de una alimentación que abusa de las proteínas animales y exceso de productos y azúcares refinados. Los alimentos provenientes del consumo de carnes dan lugar a deshechos que quizás nuestro cuerpo no pueda eliminar de forma correcta y se van acumulando en músculos y articulaciones, de ahí que un exceso de alimentación carnívora a la larga producirá trastornos óseos y también musculares.
Todas las comidas de carne tal y como se consumen hoy día están desequilibras y contienen hormonas, antibióticos y otros productos químicos que pasan a nuestro organismo. Así mismo se puede decir que los vegetales son tratados con pesticidas y otros elementos no naturales por lo que es complicado mantener una alimentación sana a no ser que sea cultivada o criada ecológicamente. Tampoco es necesario volvernos unos maniáticos de la comida e ir midiendo y pesando todo lo que ingerimos, pero sí deberíamos incidir por una dieta más natural, que no contenga tanto producto animal y que incluya más frutas, verduras, hortalizas y cereales integrales.
Tan importante como lo que ingerimos es el hábito de la masticación. Deberíamos de masticar los alimentos hasta casi convertirlos en papilla, ello ayuda a disfrutar mejor de su sabor y evita que el estómago y el intestino trabajen horas extras, evitando pesadez, gases y estreñimiento. Una masticación lenta calma el sistema nervioso y aumenta la cantidad de oxigeno en el cuerpo, lo que reduce la ansiedad durante la comida disminuyendo la sensación de apetito; Genera saliva, la cual contiene mucina, sustancia que funciona como lubricante y produce la enzima ptialina que ayuda a digerir los hidratos de carbono antes de llegar al estómago favoreciendo su digestión. A través de la saliva se activa la hormona parotina, que estimula el metabolismo (aprovechamiento de los nutrientes).
No tenemos por qué hacernos vegetarianos u ovolácteovegetarianos al adentrarnos en el mundo del yoga, pero sí está comprobado por experiencias personales por todo aquel que ha decido hacer la prueba, que una alimentación del tipo sátvico ayudará a que nuestras articulaciones y músculos estén más limpios de toxinas y ágiles a la hora de realizar las posturas. Solo hay que probarlo, pero no como una obligación sino como una experiencia más que puede ayudarnos a superar no sólo aquella o esta postura que se nos resiste, sino también como una observación de nosotros mismos; de ser capaces de cambiar patrones que hemos asumido como nuestros y que nos creemos incapaces de eliminar. No solo nuestras percepciones corporales se volverán diferentes a la hora de cambiar nuestra alimentación. Si estamos atentos, a la escucha, nos daremos cuenta de que nuestro estado de ánimo, nuestras emociones, también se beneficiarán de una alimentación diferente, pero como dije, siempre desde nuestra necesidad de crecer en todos los aspectos, no desde la de nadie ajeno a nosotros o por imposición. En nuestras manos está.
Prevenir es mejor que curar y nuestro alimento es la mejor medicina preventiva.

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga

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3 pensamientos en “Yoga y alimentación

  1. A título personal, me gustaría dejar mi sencilla y humilde experiencia en cuanto a “sutiles” cambios en mis hábitos que me han hecho sentir mejor de manera tanto intrínseca como extrínseca en mi valoración global.

    Evitar el consumo de carnes, sobre todo rojas, elegir el pescado como alternativa en un acto social, consumir los alimentos lo menos elaborados posible.
    Eliminar el tabaco y disminuir el consumo de bebidas alcohólica, incorporar el noble y beneficioso disfrute de una copa de vino diaria en la comida.
    Acatar libremente la enseñanza de una persona elegida que sepa y pueda transmitirme otro camino menos conocido hacia mi bienestar
    Creer que la respiración me pone en contacto con el medio tanto o mas que la piel.
    Practicar ejercicio moderado y aceptar vivir con independencia de las influencias y modas sociales.

    Evidentemente no todos los día lo consigo, pero si me fijo un objetivo debo caminar hacia él por muy lento que sea mi paso.

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