¿Salud natural o negocio natural?

Pues ya no sé qué deciros pero estoy llegando a la conclusión de que es un buen negocio, porque salir esta mañana de un herbolario con un pan de 250gr. para celíacos, una bolsa de té de 50gr. y medio kilo de harina apta también para celíacos habiendo pagado casi doce euros me ha hecho llegar a esa conclusión. Vale que una se asusta cuando escucha o lee sobre los peligros de nuestra alimentación actual: que si conservantes, colorantes, excipientes, espesantes, emulgentes….y luego aún nos preguntamos cómo es que hay tanta alergia alimentaria cuando lo que hay qué dar son las gracias por  no tener algo más.

No sé quién sería el primero que empezó a preocuparse por lo que la industria nos estaba poniendo en la mesa y le dio por pensar que la alimentación de nuestros antepasados era más sana. Lo cierto es que ese primer “gurú” de la alimentación descubrió un filón que ha ido engordando con el tiempo,  porque a día de hoy al  mismo tiempo y con la misma intensidad en la que se habla de los perjuicios de alimentación que llevamos actualmente surgen los que nos quieren vender una alimentación más sana y ecológica para prevenir, mejorar o sanar todo tipo de enfermedades y cómo no, de suplementos con tal  o cual beneficio. Y no me da vergüenza decir que siempre he opinado que así es, que nuestra alimentación debe de ser lo más natural y saludable. He tomado infusiones, perlas, semillas, cápsulas, píldoras….de todo y estoy agradecida de haber encontrado el “mundo natural” ya que de esta forma puedo ir alargando el tiempo antes de que “por fuerza mayor”, el sistema (o mis miedos) me obligue a tomar medicamentos sintéticos. Lo que me está preocupando ahora es que si de un tiempo atrás eran poquísimos los médicos que estaban a favor de las terapias naturales actualmente proliferan como las setas y lo que está ocurriendo es que cada vez que a uno de ellos se le ocurre decir que “tal o cual” producto o planta natural sirve para algo, su precio se multiplica como mínimo tres veces y no digamos si además acompaña su interés por tal o cual producto natural  con un vídeo en youtube y qué decir si es un famoso el que habla de la última terapia descubierta o de la última vaina de yo qué sé qué que está tomando, porque a que nos demos cuenta  dicha vaina por mucho que suba su precio siempre estará agotada.

Porque vamos a ver…¿nadie se ha preguntado cómo es que un producto que sirve para engordar a los cerdos y que en la posguerra se utilizó su harina como sustituto del trigo hoy en día su precio es de unos 3.76€ de media los 500 gramos? ¿O que un edulcorante que parece ser la última panacea de los diabéticos y que por supuesto ahora mismo circula por la red innumerables páginas sobre sus beneficios puede su extracto de 60ml tener un precio de mercado mínimo de 9€? y qué decir de unas supuestas bayas que en su país de origen nunca llegaron a ser tan conocidas por sus propiedades como lo han llegado a ser en occidente o de un determinado té con cierto color (con propiedades por supuesto innumerables) y del cual 50g cuestan 3€ y no hablemos ya de hongos, setas, algas, omegas con tal o cual número, complementos para cualquier cosa que se nos ocurra, vamos y que el colmo de los colmos ya no es el precio de todos estos productos sino que si nos detenemos a leer detenidamente todos sus beneficios ¡¡un porcentaje muy alto de ellos tienen los mismos sea el producto que sea!!…

¿Qué me están ofreciendo señores, un producto para mi salud o un negocio para su bolsillo? Les recuerdo que las compañías farmacéuticas trabajan así toda la vida: supuestamente nos venden los beneficios de su último producto sin importar si es o no cierto. A mí todo esto ya me está molestando y muy mucho, más que nada porque al padecer cierta alergia alimentaria tengo que pagar un pan libre de gluten a precio de oro, cosa que no entiendo…si es natural y lleva menos química y menos manipulación ¿por qué es más caro?. Lo natural se lleva, y como se lleva vamos a exprimir todo lo que podamos el filón hasta que ocurra lo que con todas las burbujas, que exploten y que sean los herbolarios, repartidores y fabricantes de productos naturales los que tengan que comerse o beberse todos sus productos, bien sea en píldoras, extractos, infusión o decocción que es más potente.

Será la experiencia o quizás por todo el dinero que me he dejado en productos naturales por lo que propongo y aconsejo los mercadillos semanales de los pueblos, sus frutas, verduras, hortalizas, legumbres…incluso a veces hay algún tenderete con miel, infusiones y demás sin una marca específica sino directamente del agricultor. Voto por una alimentación sana y equilibrada en la que no me opongo a tomar algún componente natural de herbolario, lo que me apena es que se está tergiversando todo lo natural y llegará un momento que dejaremos de creer en ello por el afán de negocio de unos pocos (que ya van siendo muchos).

María José Rodríguez Pujante

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