ARTRITIS REUMATOIDE Y YOGA

 

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica, potencialmente incapacitante, se considera una enfermedad autoinmune y se desconoce su causa. Nuestro sistema inmunológico está creado para atacar agentes o sustancias extrañas a nuestro organismo, pero en la AR, actúa como si  no reconociera nuestras células, se confunde, ataca a las células sanas y se vuelve contra nosotros. Se presenta a cualquier edad, siendo más común de los 25 y 55 años pero también existe una variante infantil.

¿Por qué el organismo habría de reaccionar contra sí mismo? Varias hipótesis o teorías han sido formuladas, una de ellas es que la enfermedad podría ser la respuesta a la infección por algún microorganismo en una persona susceptible; el germen o los productos de éste, podrían transformar componentes de la articulación y de esta manera inducir la respuesta inmune contra dicha estructura que no sería reconocida como propia.

En su inicio la persona acudirá al médico llevada por un malestar general, cansancio, falta de apetito, dolor, sensibilidad muscular y articular que aumenta con el movimiento, entumecimiento y hormigueo, cierta rigidez matutina y en algunos casos puede padecer procesos febriles y ganglios dolorosos.

La destrucción de la articulación puede ocurrir dentro de un período de uno a dos años después de la aparición de la enfermedad , las que resultan lesionadas con más frecuencia son las de los dedos, manos, muñecas, codos, rodillas, pies y cuello. La deformación de las articulaciones del paciente con AR se manifiesta por desviación o dislocación de las mismas, ello hace que el uso de las extremidades esté entorpecido. Las deformidades más comunes que aparecen en la mano por la inflamación continua, son deformidades en z, dedos en cuello de cisne y de botonero. El curso de la enfermedad es bastante variable, la mayoría de los pacientes presenta períodos con pocos síntomas seguidos por episodios de recaídas, siendo distinto el grado de compromiso articular en cada uno. Las mujeres presentan grados mayores de inflamación lo cual se refleja en mayor incapacidad.

La artritis reumatoidea no es una enfermedad que sólo destruye las articulaciones, ya que puede comprometer casi todos los sistemas de órganos. La vasculitis reumatoidea (inflamación de los vasos sanguíneos) es una complicación seria y potencialmente mortal de este tipo de artritis, que puede llevar a que se presenten ulceraciones e infecciones cutáneas, úlceras gástricas sangrantes y problemas con los nervios que ocasionan dolor, entumecimiento u hormigueo. La vasculitis también puede afectar el cerebro, los nervios y el corazón, lo cual puede provocar accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos e insuficiencia cardíaca. La AR puede hacer que el revestimiento exterior del corazón se inflame (pericarditis) y causar complicaciones cardíacas. Igualmente, se puede presentar inflamación del músculo cardíaco llamada miocarditis, y ambas condiciones pueden llevar al desarrollo de insuficiencia cardíaca congestiva.

Si el afectado de AR está atento a las señales de su cuerpo observará que los períodos de estrés pueden ocasionar brotes de crisis, y ahí es donde puede actuar el yoga ayudando a mantener nuestros sistema nervioso más relajado y por supuesto nos servirá para poder mantener articulaciones flexibles evitando la rigidez, el anquilosamiento y hacer trabajar la musculatura sin comprometer la salud del enfermo.

El yoga es un sistema filosófico antiquísimo, existen muchas escuelas y ramas que abarcan todos los aspectos del ser humano, pero aquí nos centraremos en el hatha yoga o yoga de las posturas. Este yoga se basa en el control de la respiración y de las posiciones corporales estáticas para alcanzar el dominio del cuerpo y de la vitalidad. Permanecer inmóviles es importante para encontrar el modo de retomar el control sobre nosotros mismos, enseña a observarnos, conocernos y comprender las señales que nuestro cuerpo nos envía.

El yoga ayuda a flexibilizar y estirar articulaciones y músculos, al mismo tiempo que les va devolviendo su tonicidad. Ayuda a recuperar la movilidad de aquellas partes de nuestro cuerpo que han quedado deterioradas por su mal uso o por una enfermedad, nos va devolviendo la serenidad mental y emocional que hemos perdido en el camino, por lo que también ayuda a muchas de las enfermedades provocadas por un sistema nervioso alterado, (personalmente creo que este puede ser uno de los factores desencadenantes de la AR en algunas personas propensas a ella).

En resumen, es una ayuda en enfermedades musculares y articulares acompañadas de dolor y anquilosamiento, su práctica continuada nos irá devolviendo movilidad, flexibilidad y seguridad en nosotros mismos, sólo tenemos que darnos una oportunidad.

María José Rodríguez Pujante. Profesora de yoga

 

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